El viento moldea la vida en el Istmo de Tehuantepec. Binniza’ es el nombre con el que el pueblo zapoteco se reconoce. Quiere decir “gente de las nubes” y bi es el viento, el aliento que atraviesa todo: está en la lengua diidxazá, en los nombres de los animales y en el maíz que se adaptó para resistir a su fuerza. Rosa Marina Flores Cruz creció en Juchitán, una planicie del sureste de México donde los vendavales pueden superar los 100 kilómetros por hora.

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